jueves, 30 de enero de 2014

JOSÉ EMILIO PACHECO (1939-2014)

Hasta siempre, poeta

Ericka Montaño Garfias

Periódico La Jornada
Lunes 27 de enero de 2014, p. 2
La poesía, la narrativa, el ensayo, la traducción y el periodismo dicen adiós a uno de sus grandes autores. José Emilio Pacheco quien falleció este domingo a los 74 años.
La noticia fue dada por su hija Laura Emilia, a las 18:45, a los medios de comunicación que desde el sábado, cuando ingresó al hospital, hacían guardia afuera del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.
“Con enorme pesar, tengo que decirles que mi padre falleció hace unos 20 minutos. Se fue muy tranquilo, se fue en paz. Murió en la raya, como él hubiera querido. El viernes terminó de escribir su Inventario (columna semanal para la revista Proceso), dedicado a un amigo querido, a Juan Gelman. Hizo lo que hacía todas las noches. Se acostó a dormir y ya no despertó. Eso es todo”, explicó la también escritora, traductora y editora..
Agregó que se despedirá a su padre este lunes a partir de las 12 horas en la sede de El Colegio Nacional (Donceles 104, Centro Histórico), del que era miembro.
Ahí va estar abierto para quien quiera. Él tenía mucha gente que lo quería, y a sus lectores, añadió Laura Emilia, quien sólo explicó que su padre murió de un paro cardiorrespiratorio.
A los representantes de los medios de comunicación les dijo: él les hubiera agradecido su atención, ustedes que lo trataron saben que era una persona muy afectuosa con ustedes.
Al fallecer el autor de Las batallas en el desierto se encontraban con él su esposa, la periodista Cristina Pacheco; sus hijas, Laura Emilia y Cecilia, y sus amigos, el artista Vicente Rojo, la escritora Bárbara Jacobs y la poeta Coral Bracho.
Al darse la noticia de que la despedida del escritor sería en la sede de El Colegio Nacional y no en el Palacio de Bellas Artes, cundió la estupefacción e incredulidad entre muchos escritores, quienes mencionaron que Bellas Artes es el espacio del pueblo, al contrario del área de notables que es El Colegio Nacional; en Bellas Artes estuvieron Octavio Paz y Carlos Fuentes; no podemos creer esto.
El presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar y de Teresa, declaró en la televisión que ofreció a la familia el Palacio de Bellas Artes y que los deudos tomaron en consideración el ofrecimiento.
Autor de la novela icónica Las batallas en el desierto, Pacheco, quien obtuvo en 2009, con unos meses de diferencia, los premios Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Cervantes, se enamoró de la ficción desde 1947, cuando siendo niño vio una representación de El Quijote en el Palacio de Bellas Artes.
Así lo recordó en su discurso de aceptación del Cervantes, el Nobel de la lengua castellana: “En aquella mañana tan remota descubro que hay otra realidad llamada ficción. Me es revelado también que mi habla de todos los días, la lengua en que nací y constituye mi única riqueza, puede ser para quien sepa emplearla algo semejante a la música del espectáculo, los colores de la ropa y de las casas que iluminan el escenario. La historia del Quijote tiene el don de volar como aquel Clavileño. He entrado sin saberlo en lo que Carlos Fuentes define como el territorio de La Mancha. Ya nunca voy a abandonarlo”.
Y en verdad nunca abandonó ese territorio. Lo recorrió como cuentista, poeta, ensayista, traductor, novelista y editor. Lo tasó con las palabras que pronunció en numerosas conferencias, presentaciones y cuando recibía los muchos premios que se le concedieron por su obra o en las charlas con amigos, lectores y periodistas que siempre buscaron de él una declaración tanto de lo que escribía y pensaba de la literatura como de la vida política y social del país.
José Emilio Pacheco nació en la ciudad de México el 30 de junio de 1939. Estudió filosofía y derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México y desde entonces comenzó su trabajo literario en la revista Medio Siglo.
Tan sólo de poesía escribió 15 libros, entre ellos Los elementos de la noche, El reposo del fuego, No me preguntes cómo pasa el tiempo, Islas a la deriva, Miro la tierra, El silencio de la luna, Siglo pasado, La edad de las tinieblas y Como la lluvia, algunos de cuyos poemas leyó en una ocasión memorable en el auditorio del Museo Nacional de Antropología.
Dijo que en ese último libro intenté decir que se pueden hacer poemas largos y cortos sobre cualquier cosa. El poeta tiene el mundo entero a su disposición para hacer poemas.
En 2009, el Fondo de Cultura Económica publicó la antología Tarde o temprano. Poemas 1958-2009.
“Jamás pensé que llegaría a escribir un libro de 800 páginas. Dije: ‘debo ser muy fecundo, pero no, no es fecundidad, es muchísimo tiempo. Ochocientas páginas en 50 años no son más de 15 páginas al año. Podrían decir: ‘este tipo no escribe nada’”, dijo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2009, palabras que había dicho también unos días antes al recibir el Premio Reina Sofía, sólo que en su discurso añadió: Ojalá el producto de tanto esfuerzo y constancia sean, al final de todo, 10 poemas válidos.
Siguió la tradición de ese premio de leer textos breves. “No quiero apartarme de esta buena costumbre ni tampoco ignorar las trágicas circunstancias por las que atraviesan México en particular y el mundo en general. Se ha dicho que lo ocurrido en los 20 años posteriores a la caída del Muro de Berlín se resume entre un título de Dickens y otro de Balzac: Grandes esperanzas y Las ilusiones perdidas.
“Nací a mediados de otro año horrible, 1939 y, sin embargo, me libré de los desastres de la guerra. No sufrí los bombardeos, las batallas, las persecuciones, los campos de exterminio. Todo lo experimenté a distancia y no por ello dejó de imprimirse en cuanto he escrito.
“Ahora la violencia y la crueldad extremas son mi pan cotidiano y vivo en medio de un conflicto bélico sin esperanza de victoria. A ello se suma la visión agravada del hambre y la miseria en México y en el mundo. A todo aquello en lo que no dejo de pensar, añado la angustia de quienes se quedan sin trabajo y de los jóvenes que no encuentran el sitio para el que fueron preparados.
“En 2009, muy a mi pesar, me he identificado con los osos que ven desaparecer el suelo de hielo y nieve que los sustentaba y sobre un témpano se pierden en el mar que es el morir.
También por momentos me siento afín a Páladas, el poeta de Alejandría que vio derrumbarse su propio mundo y contempló el triunfo del cristianismo contra lo que había sido por mucho tiempo griego y romano.
Así era como él, de pronto, dejaba caer esas frases lapidarias o también contaba anécdotas con mucho sentido del humor. Su público, sus lectores de años y los nuevos llenaban los auditorios con tal de escucharlo.
Pocas veces podía recorrer los pasillos tranquilo. Lo detenían para pedirle una foto, un autógrafo o para decirle cómo leer alguno de sus libros les había cambiado la vida. José Emilio sonreía a todos, agradecía a todos y firmaba cuantos libros pudiera, sobre todo Las batallas en el desierto, pero también sus poemarios o ejemplares de sus otras novelas y cuentos: La sangre de Medusa y otros cuentos marginales, Morirás lejos, El principio del placer, El viento distante o Tarde de agosto.
El libro Las batallas en el desierto también fue llevado al cine con el título de Mariana, Mariana, dirigido por Alberto Isaac, con adaptación de Vicente Leñero, y también al teatro; el grupo Café Tacvba le puso el nombre de Las batallas a una canción.
José Emilio también fue guionista: junto con Arturo Ripstein escribió el texto de El castillo de la pureza, y en su labor como traductor trabajó en la obra de autores como T. S. Eliot, Marcel Schwob, Samuel Beckett, Tennessee Williams y Oscar Wilde, entre otros.



“Y alza el vuelo sin fin...”
No me preguntes cómo pasa el tiempo
José Emilio Pacheco

Periódico La Jornada
Lunes 27 de enero de 2014, p. 2
Al lugar que fue nuestro llega el invierno
y cruzan por el aire las bandadas que emigran.
Después renacerá la primavera,
revivirán las flores que sembraste.
Pero en cambio nosotros
ya nunca más veremos
la casa entre la niebla.
“Y alza el vuelo sin fin...”
Presencia
José Emilio Pacheco

Periódico La Jornada
Lunes 27 de enero de 2014, p. 2
¿Qué va a quedar de mí cuando me muera
sino esta llave ilesa de agonía,
estas pocas palabras con que el día,
dejó cenizas de su sombra fiera?
¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera
esa daga final? Acaso mía
será la noche fúnebre y vacía
que vuelva a ser de pronto primavera.
No quedará el trabajo, ni la pena
de creer y de amar. El tiempo abierto,
semejante a los mares y al desierto,
ha de borrar de la confusa arena
todo lo que me salva o encadena.
Y si alguien vive yo estaré despierto.
VOLVER AL MAR
Sombra/
De los acantilados en el mar/
O mancha ondulante/
De pez, de ave o de piedra./
Nada se mueve bajo el sol/
Si el mar/
Es la inmovilidad del movimiento./
Y desde que empezó a ser mar/
Y perdió su planeta/
Está insistiendo con las mismas olas/
En su plegaria plañidera/
Que de repente se transforma en la furia,/
El tormento de la tormenta./
Este pedazo del inmenso mar/
Para mí es todo el mar/
O como si lo fuera,/
Porque siempre regreso a verlo./
Y cuando pienso en mar/
En mí se forma esta imagen./
Quiero decir:/
Lo llevo tandentro/
Que su rumor/
Es como el caudal de la sangre./
Y desde mi subjetividad deleznable/
El mar se habrá cambiado en desierto/

sábado, 22 de diciembre de 2012


EMBAJADOR DE POETAS DEL MUNDO DE QATAR CONDENADO A CADENA PERPETUA
Exigimos justicia para el poeta qatarí Mohammed Ibn al-Deeb al-Ajami y llamamos a la solidaridad mundial!

CHILE - Santiago: El Movimiento Poetas del Mundo llama a la opinión internacional a intervenir de manera enérgica en favor del poeta qatarí, condenado a cadena perpetua por escribir versos elogiosos con Túnez. Este poeta fue condenado por incitar a una revuelta e intentar derrocar al gobierno.
Mohammed Ibn al-Deeb al-Ajami*, escribió un poema celebrando la revolución en Túnez y catalogando a los gobiernos árabes de ladrones.
Al-Ajami fue detenido, meses después de la difusión de un video suyo donde esta recitando un poema, titulado “Jazmín de Túnez”, y que fue publicado en Internet. El poeta fue detenido el 16 de noviembre de 2011 en la capital qatarí, Doha, por los servicios de seguridad del Estado y acusado formalmente de ““incitar a derrocar el régimen gobernante” e “insultar al emir”.
Desde entonces ha sido mantenido en confinamiento solitario.
El poema elogiaba a la revolución tunecina de 2010, lo que desató una ola de protestas contra el gobierno en otras partes de África del Norte y en todo el Oriente Medio.
El poema decía: “todos somos Túnez frente a la élite represiva” y criticó a los gobiernos árabes que “restringen las libertades”.
El abogado de al-Ajami, dijo que apelará el veredicto. “Este juez hizo que el juicio sea absolutamente secreto”, dijo Najib al-Nuaimi. “A Muhammad no se le permitió defenderse a sí mismo, y yo no pude defenderlo ante los tribunales. Le dije al juez que tengo que defender a mi cliente delante de una audiencia pública, y él no lo permitió”.
¡Todos somos el poeta condenado a cadena perpetua!
Llamamos a las autoridades de Qatar a que cesen la persecución a esta voz qatarí, a que cesen los malos tratos y la represión, dejando al poeta escribir y expresar sus sentimientos tal como le dicta su conciencia, como un derecho natural en el seno de una libertad de expresión garantizado contra cualquier violación.
Por otra parte, Qatar bendijo a los fieles de la Primavera Árabe. Este poeta resulta ser el resultado de esta primavera y por eso, Qatar tendrá que liberar esta voz revolucionaria en sintonía con lo que pasa en el mundo árabe. Los Estados Unidos y sus aliados occidentales deben pronunciarse con respecto a la violación de los derechos humanos, y condenar cualquier régimen que viola la carta de los derechos del hombre, ya sea un país amigo o no. No se puede condenar países por estos considerárseles antidemocráticos y a otros dejar cometer injusticias por el sólo hecho de considerárseles “amigos”.

 Santiago de Chile, 21-12-201.  Luis Arias Manzo - Presidente Fundador - Chile
Fundador - Presidente Mundial

domingo, 5 de febrero de 2012

WISLAWA SZYMBORSKA (1923-2012)




Poeta y ensayista polaca nacida en Kórnik, Poznan, en 1923.
Vive en Cracovia desde que  su familia se trasladó allí en 1931. Estudió Literatura Polaca y Sociología en la Universidad Jagiellonian, dedicándose desde entonces al ejercicio literario.
Con su primera publicación "Busco la palabra" en 1945, seguida de "Por eso vivimos" en 1952 y "Preguntas planteadas a una misma" en 1954, logró situarse en los primeros planos del panorama literario europeo. "Apelación al Yeti" en 1957, "Sal" en 1962,"En el puente" en 1986, "Fin y principio" en 1993 y "De la muerte sin exagerar" en 1996, contienen parte de su restante obra.
Fue galardonada con importantes premios entre los que se destacan, Premio del Ministerio de Cultura Polaco 1963Premio Goethe 1991, Premio Herder 1995  y Premio Nobel de Literatura 1996.  Recibió además el título de Doctor Honorífico de la Universidad Adam Mickiewicz en Poznan, 1995. 
Falleció el 1° de febrero de 2012.          ©



LAS TRES PALABRAS MÁS EXTRAÑAS

Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.


Versión de Abel A. Murcia
LECTURA

No ser un púgil, Musa, es como no ser nada.
Nos negaste un auditorio enardecido.
Hay doce personas en la sala,
es hora de empezar.
La mitad vino porque llueve,
Los demás son parientes. Musa.

Las mujeres podrían desmayarse en esta tarde de otoño,
y lo harán, pero sólo frente al ring.
Escenas dantescas sólo allí.
Y el éxtasis. Musa.

No ser un boxeador, ser un poeta,
con una condena a poemas forzados,
y a falta de músculos mostrarle al mundo
-en el mejor de los casos- una lectura escolar en el futuro.
Oh Musa. Oh Pegaso,
ángel equino.

En la primera fila un viejecito sueña dulcemente
que su difunta esposa ha vuelto de la tumba
para hornearle una tarta de ciruelas.
Con fuego, pero no muy alto, porque se quema la tarta,
comenzamos la lectura, Musa.
De "Llamando al Yeti" 1957   
Versión de Gerardo Beltrán


NADA SUCEDE DOS VECES...

Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.

En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.

No es el mismo ningún día,
no hay dos noches parecidas,
igual mirada en los ojos,
dos besos que se repitan.

Ayer mientras que tu nombre
en voz alta pronunciaban
sentí como si una rosa
cayera por la ventana.

Ahora que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Como una flor o una piedra?
Dime por qué, mala hora,
con miedo inútil te mezclas.
Eres y por eso pasas.
Pasas, por eso eres bella.
Medio abrazados, sonrientes,
buscaremos la cordura,
aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura.
De "Llamando al Yeti" 1957         
Versión de Gerardo Beltrán

PARÁBOLA

Ciertos pescadores sacaron del fondo una botella.
Había en la botella un papel, y en el papel estas palabras:
"¡Socorro!, estoy aquí. El océano me arrojó a una isla desierta.
Estoy en la orilla y espero ayuda. ¡Dense prisa. Estoy aquí!"
-No tiene fecha. Seguramente es ya demasiado tarde.
La botella pudo haber flotado mucho tiempo, dijo el pescador primero.
-Y el lugar no está indicado. Ni siquiera se sabe en qué océano,
dijo el pescador segundo.
-Ni demasiado tarde ni demasiado lejos. La isla "Aquí" está en todos lados,
dijo el pescador tercero.
El ambiente se volvió incómodo, cayó el silencio.
Las verdades generales tienen ese problema.
De "Sal" 1962
Versión de Gerardo Beltrán

POSIBILIDADES

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.

De "Gente en el puente" 1986       
Versión de Gerardo Beltrán
PROSPECTO

Soy un tranquilizante.
Funciono en casa,
Soy eficaz en la oficina,
me siento en los exámenes,
Comparezco ante los tribunales,
pego cuidadosamente las tazas rotas:
sólo tienes que tomarme,
¡ disolverme bajo la lengua,
tragarme,
sólo tienes que beber un poco de agua.

Sé qué hacer con la desgracia,
cómo sobrellevar una mala noticia,
disminuir la injusticia,
iluminar la ausencia de Dios,
escoger un sombrero de luto que quede bien con una cara.
A qué esperas,
confía en la piedad química.

Eres todavía un hombre (una mujer) joven,
deberías sentar la cabeza de algún modo.
¿Quién ha dicho
que la vida hay que vivirla arriesgadamente?

Entrégame tu abismo,
lo cubriré de sueño,
me estarás agradecido (agradecida)
por haber caído de pies.
Véndeme tu alma.
No habrá más comprador.
Ya no hay otro demonio.
De "Si acaso" 1978        
Versión de Abel A. Murcia

PRUEBA

Ay, canción de mí te burlas,
pues aunque fuera hacia arriba no me abriría como rosa.
Como rosa florece la rosa y nadie más. Lo sabes.

Intenté tener hojas. Quise poblarme de arbustos.
Conteniendo el aliento -para que fuera más rápido-
esperé el momento de convertirme en rosa.

Canción, tú que de mí no te apiadas:
tengo un cuerpo individual que en nada se transforma,
y soy desechable hasta la médula de los huesos.
De "Llamando al Yeti" 1957       
Versión de Gerardo Beltrán

UN ENCANTO

Con que quiere felicidad,
con que quiere la verdad,
con que quiere eternidad,
¡vaya, vaya!

Apenas si acaba de distinguir el sueño de la vigilia,
apenas si acaba de darse cuenta de que él es él,
apenas si acaba de labrar su mano, descendiente de una aleta,
el pedernal y el cohete,
es fácil ahogarlo en la cuchara del océano,
demasiado poco ridículo incluso como para hacer reír al vacío,
con los ojos sólo ve,
con los oídos sólo oye,
el récord de su habla es el modo potencial,
con la razón vitupera a la razón,
en una palabra: casi nadie,
pero con la cabeza llena de libertad, de omnisciencia
       y de existencia
más allá de la estúpida carne,
¡vaya, vaya!

Porque quizá sí exista,
haya sucedido de verdad
bajo una de las pueblerinas estrellas.
A su modo, dinámico y movido.
Para ser una miserable degeneración del cristal,
bastante sorprendido.
Para haber tenido una difícil infancia en la obligatoriedad
      de la manada,
no está mal como individuo.
¡Vaya, vaya!

A seguir así, así aunque sea un instante,
¡a través del abrir y cerrar de ojos de una pequeña galaxia!
A ver si tenemos por fin una idea, aproximada al menos,
de qué va a ser, ya que ya es,
Y es obstinado.
Obstinado, hay que admitirlo, mucho.
Con ese aro en la nariz, con esa toga, con ese suéter.
Queramos o no, un encanto.
Pobrecito.
Un verdadero hombre.
De "Mil alegrías -Un encanto-" 1967      
Versión de Abel A. Murcia

DISCURSO EN EL DEPÓSITO DE OBJETOS PERDIDOS

Perdí algunas diosas en el camino de sur a norte,
y también muchos dioses en el camino de este a oeste.
Se me apagaron para siempre un par de estrellas, ábrete cielo.
Se me hundió en el mar una isla, otra.
Ni siquiera sé exactamente dónde dejé las garras,
quién trae mi piel, quién vive en mi concha.
Mis hermanos murieron cuando me arrastré a la orilla
y sólo algún huesito celebra en mí ese aniversario.
Salté de mi pellejo, perdí vértebras y piernas,
me alejé de mis sentidos muchísimas veces.
Desde hace mucho cerré mi tercer ojo ante todo esto,
me despedí de todo con la aleta, me encogí de ramas.

Se esfumó, se perdió, se dispersó a los cuatro vientos.
Yo misma me sorprendo de mí misma, de lo poco que quedó
      de mí:
un individuo aislado, del género humano por ahora,
que sólo perdió su paraguas ayer en el tranvía.

De "Si acaso" 1978       
Versión de Gerardo Beltrán
DESPEDIDA DE UN PAISAJE

No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones.

Comprendo que mi tristeza
no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.

No me causa dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.

Me doy por enterada
de que, como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.

No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.

Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
estén sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.

Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.

Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.

Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos.
Sinceramente les deseo
que lo escuchen.

No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero nunca obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.

Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.
Te he sobrevivido suficiente
como para recordar desde lejos.
De "Fin y principio" 1993        
Versión de Gerardo Beltrán

A MI CORAZÓN EL DOMINGO

Gracias te doy, corazón mío,
por no quejarte, por ir y venir
sin premios, sin halagos,
por diligencia innata.

Tienes setenta merecimientos por minuto.
Cada una de tus sístoles
es como empujar una barca
hacia alta mar
en un viaje alrededor del mundo.

Gracias te doy, corazón mío,
porque una y otra vez
me extraes del todo,
y sigo separada hasta en el sueño.

Cuidas de que no me sueñe al vuelo,
y hasta el extremo de un vuelo
para el que no se necesitan alas.

Gracias te doy, corazón mío,
por haberme despertado de nuevo,
y aunque es domingo,
día de descanso,
bajo mis costillas
continúa el movimiento de un día laboral.
De "Mil alegrías -Un encanto-" 1967     
Versión de Gerardo BeltrT

Tomado del Blog  http://amediavoz.com/szymborska.htm


sábado, 27 de agosto de 2011

TEPOZTLÁN, MORELOS, MÉXICO

















ALGUNAS IMÁGENES DE TEPOZTLÁN

PUEBLA, PUE. MÉXICO







Algunas imágenes de Puebla y Cholula.

EN EL PRINCIPIO DE LOS TIEMPOS, LOS DIOSES REPARTIERON DONES A TODOS LOS SERES Y LAS COSAS. A LA RAZA HUMANA NOS DIO LA PALABRA. DESDE ENTONCES, LOS POETAS NO HACEN MÁS QUE TRADUCIR EN POESÍA LA MÚSICA DEL UNIVERSO.