
La imagen fue tomada en un hospital veterinario en Sumatra. Los cachorros de tigre y el orangutan bebé, todavía ignoran que de adultos serán enemigos. Se quedaron sin padres y están creciendo juntos. Una lección para tanta gente que odia a la gente.
EN EL PRINCIPIO DE LOS TIEMPOS, LOS DIOSES REPARTIERON DONES A TODOS LOS SERES Y LAS COSAS. A LA RAZA HUMANA NOS DIO LA PALABRA. DESDE ENTONCES, LOS POETAS NO HACEN MÁS QUE TRADUCIR EN POESÍA LA MÚSICA DEL UNIVERSO.

QUIERO
Quiero tenerte entre mis brazos sin hablar
sólo besándonos, mordiéndonos,
juntando nuestros sexos,
acariciándonos.
Quiero recorrer tu cuerpo
con mis dedos de fuego,
con mis labios ardientes,
con mis sueños;
que enlaces tus piernas
con las mías,
y que, con tus manos,
me envuelvas de alegría.
Quiero morderte el cuello,
las orejas,
tus pezones de miel,
y tu sexo:
panal de abeja.
Quiero que me beses
como sabes hacerlo,
hasta sangrar nuestros labios
y que juntos
explotemos de placer
hasta el cansancio.
EL AMOR SE SIENTE
El amor no se nombra,
no se dibuja
ni se escribe· en un papel.
El amor se siente
entre las venas
y nos enferma la piel.
No se dice el amor
como decir pan,
o viento,
futbol o pez;
el amor no se dice,
ni se inventa.
Es como tener una puerta abierta
Por la que entre el mar
Para después
guardarlo en una bolsa
y obsequiarlo en navidad.
El amor es infantil,
adolescente, tierno,
no le importa la edad;
se presenta,
te envuelve, te adormece
y te hace naufragar,
mas también inventa cuentos, derrumba muros,
construye puentes,
te calla y te hace hablar.
Así, el amor te hace fuerte, cobarde, débil y valiente; porque en el espejo de la vida el amor no se ve,
sólo se siente.
¿POR QUÉ TE FUISTE?
¿Por qué te fuiste?
Me dejaste el silencio
clavado en mi ventana,
huiste por el hueco de la luna hacia el sol y el infinito.
¿Por qué te fuiste?
Te llevaste el sueño,
rompiste el universo,
cruzaste el tiempo seco rasguñando el alma.
y yo, aquí,
separado de ti sin encontrarme haciendo nudos
con los hilos de la noche, sumido en la niebla del camino
por el que escapaste;
viviendo, a solas,
los cielos sin estrellas,
con las manos abiertas, ansiosas,
permanentes ...
Te busco y te pienso
en la distancia,
en el llanto-viento
que arrastra la nostalgia,
en el agua de mar
que corre por mis venas,
en la sed,
en el abismo,
en la eterna soledad
de la esperanza.
AYER
Ayer tuve tus manos,
como palomas: suaves,
entre las mías encendidas;
también tuve tus ojos,
húmedos de luz,
escurriendo lloviznas,
en mi pecho tuve tu nostalgia comprimida;
a veces eras tristeza,
a veces alegría.
Hoy no tengo ni tu nombre
porque,
poco a poco,
se me olvida.
Realmente,
la soledad estorba,
aprieta, asfixia,
pesa, raspa ...
En ocasiones,
como todo buen amigo,
se queda distante, respetuosamente ajena,
pero atenta siempre
a rescatamos
de todo desbordamiento.
y ahí está, lista.
Se mete en todo:
en los recuerdos,
en las ilusiones,
en la mente y en el corazón,
y hasta en los bolsillos.
Hay dos tipos de soledades.
Una es la que se siembra
en las horas nocturnas
y nos atosiga entre las sábanas; ahí la hacemos nacer,
o morir y luego resucita,
crece.
La otra es peor;
porque se incrusta
en las paredes y ventanas
del corazón y nos acompaña desde el amanecer hasta
que llegan las sombras
prostitutas de la soledad nocturna.
la soledad del cuerpo
se complementa
con la soledad del alma
y, las dos juntas,
humillan el fuego de la carne
y la paz del espíritu
en el laberinto de la noche,
en la angustia
y el dolor de madrugada,
en la soledad del tiempo.

Tú la primavera, yo el otoño,
Tú alegre, yo triste,
Tú pesimista
Yo optimista
Y al contrario.
Tú,
la música estridente
yo,
la música tranquila.
Tú,
El impulso
Y la energía.
Yo,
La calma
Y el sosiego.
Opuestos, diferentes,
Distantes y cercanos.
No unidos y luchando,
Sino, carajo,
Luchando para unirnos.
¿Qué voy a hacer con esto?
Una tarascada más, otro arañazo.
¿Cuántos van? Perdí la cuenta.
Yo ya no soy yo,
Sino sólo arañazos.
Jirones de mí, trozos míos.
¿Por cuánto tiempo? ¿Por qué?
Pedazos de mí que recojo,
Aquí y en todas partes.
Eso soy, un vagabundo
Que se deshace, se rehace
Y que se niega a dejar de ser.
Que un día no estará aquí
Pero que siempre estará
Porque él lo quiere
Y porque algunas,
(Modestia aparte)
Lo querrán.
Pues sí y qué.
Yo empecé a jugar.
Yo comencé la broma.
Yo lancé mis redes al mar,
Yo puse la carnada,
Yo pesqué lo que pesqué.
Entonces, ahora,
¿Por qué me duele?
¿Orgullo? ¿Vanidad?
¿Coraje? ¿Temor?
El cazador ha sido cazado.
Y no, no tiene temor,
Dolor ni coraje.
Sólo está pasmado
Pero él sabe
(Ni siquiera cuándo y cómo),
Que él comenzó la broma.
Y no, no terminó llorando:
Se lo está llevando
Toditita la chingada…
A ELISA
Para que los leas con tus ojos grises,
para que los cantes con tu clara voz,
para que llenen de emoción tu pecho,
hice mis versos yo.
Para que encuentren en tu pecho asilo
y les des juventud, vida y calor,
tres cosas que yo ya no puedo darles,
hice mis versos yo.
Para hacerte gozar con mi alegría,
para que sufras tú con mi dolor,
para que sientas palpitar mi vida,
hice mis versos yo.
Para poder poner ante tus plantas
la ofrenda de mi vida y de mi amor,
con alma, sueños rotos, risas, lágrimas,
hice mis versos yo.

Bandido
Al subcomandante Marcos
Sólo la niebla te protege
sensual aliada de los sueños
Una pipa vuela por el mundo
flauta utópica y rebelde
Un descolorido paliacate
se acomoda en las raíces de la ceiba
Bandido:
Se que estás en las montañas
Verdes sábanas
Encender tus ojos quiero
porque has despertado a mi país
Reposar mis misterios deseo
en la selva de tu mar
Tejedora de sueños
Verbo:
tu palabra me hace libre
terca
valiente con la ele y la te como escuderos,
sensible
racional
amante
tejedora de sueños
hacedora de interrogantes
con tus signos juego
junto sílabas
conjugo todos los verbos
he cantado desde niña:
“a la víbora víbora de la mar
de la mar
mar mar mar . . . ”
para después con frenesí
buscar lo profundo en tus océanos
descifrar tus designios quiero
y cada madrugada sucumbo ante el intento
El día que se acaben las palabras
Ahí me quedo.
Amazona
Soy mujer,
porque así se acomodaron mis hormonas
Desde entonces,
una cicatriz traigo en el ombligo
y una herida se abre cada treinta días
Jugué a amamantar a mis muñecas
a volar como amazona,
igual que la gaviota levanto mi estructura curvilínea
Mis sueños de muchacha
chorrearon mes a mes mientras crecía,
la luna se colgó de mis ventanas
y cuando desnuda salí del río
fluyó el deseo
la soledad
el miedo
Los libros son ahora mis amantes
y un beso enciende las ideas
Después de nueve meses
mis caderas se abrieron
Soldadera de la vida
De las montañas azules salió una savia blanca
con la cual soñaba desde niña
Soy tierra
madre
raíz
mujer
luna nueva
pequeño instante del planeta
A veces juego
siempre sueño,
Soy transgresora de las reglas
Valentina con el rebozo de mi abuela
Al templo de mi madre cansada regreso,
entro en su cama, para sentirme en su matriz
madona
Quiero la libertad como bandera
El amor por catecismo
Una estirpe de guerreras me protege
En el manto de la luna acurruco los anhelos cada noche
Vuelvo a esa posición fetal, mi favorita
para soñar
creer
volar desnuda en el viento
Metamorfosis entra por mi entraña
¿Quién soy yo?
¿Soy yo?
¿Soy?
Tumbas en el Desierto
Nuestra historia es llanto de monarcas
sometida con grilletes
recuerdos ciegos mariposeando al viento
bajo el secreto mundo quemado
por aventureros.
Silenciosa la casta se levanta,
renacen las espinadas flores del nopal,
las raíces que el águila dejó con sus garras,
emplumada serpiente revestida de mar,
jaguares de voraces colmillos;
mas ahora no proviene el mal del otro lado del océano
ahora es el sueño americano el que acecha
del otro lado del río Bravo.
¿cuántas lágrimas habrá que regar para recuperar
la dignidad de una raza?
No es posible que en gusanos se convierta nuestra gente
en cenizas de sol sobre piedras grises,
tumbas en el desierto que tropiezan
para alcanzar una nueva vida.
Mi país, un gran país
Vivo en un país tan grande que todo queda lejos:
la educación,
la comida,
la vivienda.
Tan extenso es mi país
que la justicia no alcanza para todos.
Si al menos
éstas mis palmas de las manos
se pudieran posar
sobre las tuyas.
Si supiera que hoy,
mañana,
o algún día
iba a volver a despertar contigo.
Todo es tan incierto,
tan dudoso,
ésta tu ausencia
de metales fríos.
Esta carencia de tus miradas,
estos mis ojos ávidos de verte.
La intranquilidad
que se interrumpe a ratos
para dejar pasar
brisas de la esperanza.
Esta fuerza del mar
con la que te amo,
que a mí misma
me deja sorprendida.
Se agitan las mareas
de este mi pensamiento
tan complejo.
Yo sólo quiero verte;
te lo digo en mil tonos,
en mil posibles voces
que cambien el sentido.
Frágil o fuerte,
desvalida o tierna,
romántica, amorosa,
con pasión o ternura.
Tengo un deseo de ti
que no tiene medidas,
que no puede decirse,
pero que sí se siente.
Hambre de oír tu voz,
de esa nuestra habitual camaradería.
Quiero verme en tus ojos
Una noche,
empaparme en la lluvia
que emanan nuestros cuerpos.
Quiero jugar contigo,
contarte cosas nuevas,
ésas que aquí sin ti
me han sucedido.
No quiero que se mueran
en mis labios,
las guardo para ti.
Las miradas que sólo
surgirán con tu aroma,
el mismo que me envuelve
en esta ausencia eterna.
Tu olor
de madrugadas inquietantes
y luego este dolor
de no tenerte cerca,
de saberte lejano injustamente.
y este tiempo de lluvias
que es tan triste,
es parecido a mí sin tu presencia.
En una calle gris,
un cielo color neutro,
un charco que refleja
una sombra sin rostro .
Hace tiempo
que pensando en tu alma
constato que el dolor
te la hizo dura.
Tu corazón
de agua pura
se te ha tornado
de hielo.
¿Dónde está aquel
que observaba la lluvia?
¿que al calor del amor
sabía del llanto?
¿Por qué te has recubierto
de metales?
¿Porqué te has escondido de la vida?
Que en el sendero hay rocas
y hay espinas ...
no lo niego.
Que hay penas indecibles
y dolores muy hondos,
todo es cierto;
pero también hay noches azulosas
salpicadas de estrellas
y sopla el viento en los campos
en que crece la esperanza.
Hay manos nobles
y miradas dulces.
Si hay labios impostores
también hay besos tiernos;
hay sonrisas de niño
y hay poetas
y amaneceres claros
con brisas matinales.
¿Por qué entonces te cubres
con un halo violento?
Y la chispa amorosa
que en tus ojos había
está cubierta hoy de indiferencia.
Si es que hay ternura en ti
proclámala en el mismo tono
que las quejas.
No escondas el sentimiento
y profiera tu voz sólo reproches.
Vuelve a ser niño,
que no te contamine la pequeñez
de todos;
serás excepcional y serás grande
serás valiente,
fuerte,
serás feliz y humano.
Olvídate del daño que te han hecho,
que tu enemigo no logre
lo que quiso.
Vuelve a ser vulnerable
a la emoción,
no te pongas de luto
por la vida.
Desembocó en el mar
mi ilusión por mirarte.
Mil temas se quedaron en mi mente,
que trata de hilvanar
lo que ha pasado.
Una vez más,
semejante a la desilusión primera,
cuando en mi adolescencia
probara el sabor acre
de que mi fe en el ser,
debido a la tracción
se tambaleara.
Una vez más
después de muchos años,
he querido rogar, pedir,
llorar y conmoverte.
Una vez más,
desde aquella mi infancia
pletórica de hadas y princesas,
se presenta el dragón
y me devora.
Se me han quedado
los brazos extendidos, l
os labios secos
sin conversaciones.
La mirada cansada
de esperar tu presencia,
se llenó con un pequeño
torrente de agua tibia.
Ya nada soy en ti,
lo veo,
lo advierto,
tendré que digerir
la idea tan triste.
Quizá he sido sólo
conversación de los
días ociosos,
compañera casual,
compromiso social...
aunque mi orgullo
no quiera aceptarlo.
Otra noche de insomnio
se come el pensamiento.
Oscuridad pletórica
de rostros y de silencios.
La penumbra responde sin palabras
y la ciudad descansa
bajo escasas estrellas.
Insomnio combatido
con poesías o pastillas,
mientras el corazón
y su ritmo nocturno,
nos despierta o arrulla.
En la mesa de noche,
se amontonan los recuerdos
y las almohadas nos hablan
acerca de la experiencia.
Mientras algunos reposan
con sepulcros en los labios
u oleajes en las pupilas
que se cubren con los párpados,
otros pintamos ideas
o dibujamos tristezas,
fabricamos esperanzas,
o recordamos luceros
que veíamos en la infancia.
La inquietud revolotea
como ave blanca intranquila
sobre los huérfanos lechos.
Insomnio,
lago de sombras
cortinaje de tinieblas
en que la luz de una lámpara
nos alumbra una novela.
Insomnio
abismo azul y profundo
donde la imaginación
planea como una gaviota.
Y la añoranza visita
alguna que otra recámara
o sacamos del armario
imágenes olvidadas.
Hay veces
que la nostalgia
vestida en velos de niebla
viene a tomamos en brazos.
Nos aferramos de un libro,
o escribimos un poema.
Encendemos aparatos
o fumamos, o lloramos,
o esperanzas sempiternas
inundan la oscuridad,
porque el insomnio,
no siempre, nos muestra cara de pena.
No me puedo explicar
¿porqué busqué el silencio?
Caigo desvanecida
por dentro de mí cuerpo.
Poema tras poema
contra mí soledad.
Detestable domingo pernicioso.
Afuera seguramente
hay seres que saludan al sol.
Yo aquí, abandonada
como Eva expulsada del Edén
trato de involucrarme en la lectura.
Vuela mi pensamiento a los que viven solos
y toman como cena,
un simple
silencioso
y solitario vaso de leche tibia.
Yo estoy aquí conmigo.
Sin el consuelo usual
de un cigarro en los dedos.
Sin miradas
sin voces.
sola con la crueldad de
de un teléfono mudo.
Las añoranzas que de mi pluma salen,
vuelan; como las aves
para descender lentas
sobre el frágil papel.
La atmósfera del cuarto
se llena de fantasmas muy antiguos.
Ellos,
a los que un día llamara compañeros.
Mientras, yo deseo hundirme
en la humedad tibia de una lágrima.
Lenta, muy lentamente
para sentir consuelo,
para luego surgir
otra vez a la vida
y pronunciar un nombre
y estrenar ilusiones.
Yo ya sé
que otra vez
volveré suspirando
para alcanzar estrellas,
para desear la entrega como caída del .agua
después de la sequía.
Por el momento,
estoy aquí rodeada
de cuatro muros grises
de angustia y soledad.
Deseosa de encontrar
una brizna dorada,
algún aroma humano,
o que algún solitario
recordara los números
de mi teléfono.
Aquí,
niebla en la niebla.
Silencio de silencios.
Una Eva expulsada del Edén,
enfrenta la poesía
contra la soledad.
Hoy me has entristecido
sin saber ni quererlo,
hoy tuve que reírme tontamente
para evitar la congestión del rostro.
Te he amado desde aquí,
estrella inaccesible,
afecto inalcanzable a mi manera.
Te he amado en el enigma
de un amor doloroso por callado,
al que solamente le bastó mirarte,
posarse a tu lado sin tocarte.
Siglos y siglos tiene
tu nombre en mi memoria,
compañía de mi espíritu.
Una vez más te digo,
siglos de intensidad
en cada verso escrito,
provocado por ti.
Una vez más despiertas
en mi alma la poesía
y tengo tal dolor,
que quisiera decirte
que no habrá más poemas,
pero, ¿te importa acaso?
Voy a llorar por dentro,
ahí profundamente, donde tengo este amor
que no sale a mirarte.
Melancolía tan honda
enormes, contenidas lágrimas
en torrentes.
Tú, gota de agua en mis labios
tú presencia que incita en mí las eclosiones…
¿tú tienes un amor?
Y yo como te amo,
con la fuerza del mar
siempre del mar, azul
azul e inmensamente solitario.
Yo que hoy estoy muy sola
y ya no quiero hablarte.
Ingenua que creí que eras eterno,
ilusa que juzgué
mi amor de inalterable.
Duele físicamente,
me oprime el corazón,
la cabeza,
el espíritu.
Y en esta noche
yo tengo sed de ti.
Mañana ya no será lo mismo
Mañana no pasaré mi tiempo junto al tuyo.
No vaya hablarte más,
te digo adiós ahora,
tú nunca lo sabrás,
aquí todo se rompe
y una niña dolida
que te extiende la mano
se te queda mirando triste, muy tristemente.
Hoy me has entristecido,
sin saber ni quererlo.
Treinta días de tu ausencia,
treinta mañanas sin ti.
Tres infinitas decenas
de paisaje sin tu imagen.
Días que se van sucediendo
sin tu presencia solar,
sin el cielo de tu cuerpo,
son la sensibilidad marítima
que demuestra tu mirada.
Me pregunto
¿en dónde estás?
¿dónde estás en este instante?
¿qué haces mientras yo añorante
te evoco y reúno palabras
desde una cama en que juego
a la ilusión de tu amor?
El sol desparrama un rayo
muy tenue sobre mi mano,
que me asegura que existes;
corpúsculos luminosos,
diminutos y calientes,
que acarician mi epidermis
para llenarla de afán.
Allá en el jardín
hay flores.
Aquí en la alcoba estoy yo
con una carta en la mano
para refugiarme en ella ...
en cada trazo amoroso.
Pero, ¿en dónde anda tu ser?
¿dónde se posan tus ojos?
¿dónde colocas las manos?
¿qué es lo que dirán tus labios
¿te comunicas acaso?
o alguien te oye sin oirte.
O tal vez escuches música
o el rumor de algún oleaje
de una playa conocida (por los dos).
Nuestro mundo de hoy se agrieta.
Se parte por treinta días
y yo aquí palpo tu ausencia,
como palpo tu presencia
y me hace falta tu voz
para ser incandescente.
Quiero la fusión de cuerpos,
la reunión de nuestras pieles,
deseo romper las fronteras
y que las palabras vuelen,
para observarlas diluirse
juntas en el horizonte.
Unamos los universos
y que nada los separe;
quiero que seas realidad,
que no seas incertidumbre,
ni mi quimera o ideal.
Que profiera yo tu nombre
y que escuche una respuesta
cuando despierto en la noche
en la oscuridad doliente.
Yo te necesito cerca
para ilusionar tus días.
¡Unamos los universos
y que nada los separe!
He vuelto una vez más
a la poesía por ti.
Anoche coloqué tus palabras
debajo de mi almohada,
y no me sentí sola.
Tu recuerdo, nunca ha sido impreciso
en mi existencia,
fuiste
eres
¡seguirás siendo siempre! presencia bienhechora,
compañía de mi espíritu,
contenida con fuerza y devoción
en mis manos,
en mIs ojos,
en mi olfato,
en mis impulsos
y en mi pensamiento.
Yo te contengo aquí,
profundo en lo profundo,
donde la idea del mar
que soy yo misma, habita.
Donde hay atardeceres,
Otoños y veranos que nadie puede ver.
Aquí, donde mis dedos
se tocan con los tuyos
y tu imagen se torna brillante
en mi reposo.
En el sueño,
ahí donde te busco y te persigo;
en el letargo
a veces alegre o melancólico.
Ahí estás siempre tú,
en mis raíces, en donde lloro sola
y eres entonces un símbolo perenne
de ternura, de solidaridad,
de compañía.
Y hay un deseo incansable de mirarte,
de estar presente en ti, de hablar contigo.
EN EL PRINCIPIO DE LOS TIEMPOS, LOS DIOSES REPARTIERON DONES A TODOS LOS SERES Y LAS COSAS. A LA RAZA HUMANA NOS DIO LA PALABRA. DESDE ENTONCES, LOS POETAS NO HACEN MÁS QUE TRADUCIR EN POESÍA LA MÚSICA DEL UNIVERSO.